Un ciclón subtropical está tomando fuerza frente a las costas de Brasil y, se está transformando en tormenta tropical, algo muy poco frecuente en el Atlántico sur y con el correr de los días podría afectar Uruguay y Argentina.

En meteorología, se define “ciclón” a todo centro de bajas presiones. Los hay de diferentes tipos, y sus características dependerán de cómo se forman y del perfil de temperatura.
Sobre el Atlántico Sur suelen observarse con cierta frecuencia y en cualquier época del año, ciclones extratropicales, centros de baja presión asociados con frentes de aire frío, por lo que se los relaciona con descenso de temperatura sobre parte de Sudamérica. Se originan por la convergencia de masas de aire con diferentes características térmicas y de humedad, y tienen un centro frío.

Qué son los ciclones anómalos
Pero hay otros ciclones que son anómalos, fenómenos que ocurren con mucha menor frecuencia: los ciclones subtropicales y los ciclones tropicales.

Los ciclones tropicales se alimentan de la energía térmica del mar (proveniente de la temperatura de su superficie) y tienen un centro cálido, mientras que los ciclones subtropicales son más frecuentes que los ciclones tropicales, pero menos que los ciclones extratropicales, y la temperatura de su centro es en parte fría y en parte cálida.

Si los ciclones tropicales y subtropicales presentan vientos sostenidos superiores a los 63 km/h, por lo general reciben un nombre, ya que alcanzan la categoría de tormenta. De ocurrir, será la primera vez que se bautiza una tormenta desde mayo de 2022, cuando se formó la tormenta Yakecan (“sonido del cielo” en tupí-guaraní), fenómeno que golpeó Uruguay y el sur de Brasil con daños materiales y dos víctimas mortales.

Vigilancia de tormenta tropical
En otras regiones del planeta, la vigilancia de tormentas tropicales está coordinada por la Organización Meteorológica Mundial. Pero en el Atlántico Sur, ningún organismo vigila toda la región. Sin embargo, el Centro Hidrográfico de la Marina brasileña ha desarrollado una lista de nombres que se utiliza durante todo el año para identificar los ciclones que se encuentran al sur del ecuador y al oeste de los 20 grados de longitud oeste, cuando los vientos en su núcleo superan los 63 km/h.

El próximo nombre en la lista es Akará, que en lengua tupí es el nombre de una determinada especie de pez. Y ese nombre tiene altas chances de ser usado en las próximas horas.

Es que, de acuerdo con los modelos meteorológicos, este ciclón podría pasar de ser un ciclón subtropical a una tormenta subtropical entre el domingo y el lunes para luego pasar rápidamente a ser tormenta tropical, aunque sea de manera temporaria.
El mayor problema que puede presentar en las costas de Brasil y Uruguay, puede ser el relacionado con el oleaje, ya que se pueden generar olas de 3 a 5 metros, con algunas lluvias y tormentas aisladas.

Hasta el momento, los modelos de previsión meteorológica globales coinciden en que la trayectoria de la tormenta Akará pasará a unos 700 km de la costa del sur de Brasil en dirección al sur, sin representar mayores riesgos a la población sobre la franja costera. Luego comenzará a perder intensidad y el jueves 22 estaría frente a las costas del Uruguay en alta mar, para morir lentamente hacia el 24 de febrero frente a la provincia de Buenos Aires, a más de 1000 km de distancia de sus costas.

El ciclón tropical más conocido y destructivo en estas latitudes fue el huracán Catarina, a finales de marzo de 2004, el primer huracán detectado en la era satelital en Sudamérica.

Un ciclón que antes había sido subtropical se convirtió en tropical, transformándose en un huracán de categoría 1 antes de golpear el sur de Santa Catarina y la costa norte de Rio Grande do Sul, con numerosos daños materiales y al menos diez muertos.

La gran mayoría de los ciclones anómalos formados en el Atlántico Sur son de naturaleza subtropical, siendo los ciclones tropicales o huracanes, mucho menos frecuentes. Es que los países sudamericanos se encuentran prácticamente exentos de la probabilidad de que algún huracán los afecte, ya que para que se forme un ciclón tropical es necesario que la temperatura del océano supere los 26 ºC, y las aguas en nuestro litoral marítimo no son tan cálidas como las del sudeste asiático, el Caribe o el Golfo de México. (Meteored / El Once)

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